viernes, 28 de mayo de 2010

EL VIH/SIDA EN LOS JÓVENES



El progreso de la enfermedad del VIH/SIDA esta coligado con las discrepancias sociales articuladas en disimilitudes que imperan en las oportunidades de resguardo y atención de la salud, en heterogéneos niveles socioeconómicos. La epidemia también se aúna con discordancias de orden social debido a que la prevalencia del VIH y la incidencia del SIDA son superiores en áreas donde la población le concierne a estratos socioeconómicos menores (1, 2, 3). Las disconformidades de género son otro aspecto de las distinciones mancomunadas con la epidemia, puesto que son un componente importante en las posibilidades de alcanzar niveles socioeconómicos de mejor o peor prerrogativa.(4,5)

En el contexto mundial, el programa de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) decidió junto con sus copatrocinadores y asociados en 1998, centrar la Campaña Mundial del SIDA en los jóvenes. Entre las razones principales figuro que mas del 50% de las nuevas infecciones por VIH/SIDA, se produjeron en jóvenes del grupo de edad de 10 a24 años. (6)

La epidemia ha tenido consecuencias importantes en la población adolescente y joven, al considerarse que en América Latina y el Caribe la mitad de todas la recientes infecciones se ostentaban en individuos menores de 25 años de edad y que la generalidad se contagiaba por la ruta sexual. (7,8) En México, del total de casos reportadas en el periodo 1993 – 1997, el 1.6% se ubico en grupo de los adolescentes (15 a 19 años de edad), y cuya característica particular es que preponderaba la vía de transmisión sexual; este aspecto esta fuertemente ligado a la prevalencia del 30% que se presento en el grupo de 20 a 29 años, por el periodo de latencia que asciende entre dos y 11 años; y mas recientemente en el 2002 la Secretaría de Salud, reporta que la mortalidad por VIH/SIDA en adolescentes de 15 a 19 años de edad represento el 0.65% durante este periodo. (9,10,11)

Los jóvenes adolescentes son especialmente vulnerables a la infección por el VIH, ya que se que se encuentran en un periodo de transición en el que ya no son niños pero no han llegado a la edad adulta, su desarrollo social, emocional y psicológico es incompleto, y estos tienden a experimentar con formas peligrosas de comportamiento, a menudo sin darse cuenta del peligro. (12)

Por otra parte en su mayoría las personas jóvenes tienen solo un conocimiento limitado VIH/SIDA, en gran parte por que la sociedad no les facilita la obtención de información. Con frecuencia las políticas sociales ponen de manifiesto la intolerancia y discriminación contra la juventud, como cuando limitan el acceso a la información sobre la salud y al cuidado de esta.(13). Las respuestas de la salud pública a las necesidades de estos adolescentes suelen ser contradictorias y llevar a la confusión. así mismo, las normas y expectativas sociales, junto con la opinión de los adolescentes, influyen poderosamente en su comportamiento, generalmente de manera tal que contribuyen a aumentar los riesgos para la salud.

Epidemiología del SIDA

A partir de un enfoque holístico , se reconocieron cuatro esquemas de trasmisión del SIDA que se distinguieron por el nombre de la área territorial en que imperan: África y el Caribe, Estados Unidos de América y Europa Occidental, América Latina y Asia y Oceanía.
Esquemas de Trasmisión del SIDA

África y el Caribe

Prevalece la transmisión heterosexual; por transfusión sanguínea y perinatal.
Advirtiéndose que la iniciación de la transmisión del SIDA sobrevino con anterioridad a los años 70`s.

Estados Unidos de América y Europa Occidental
Predomina la asiduidad de la infección y de casos de SIDA en hombres homosexuales y bisexuales, y en adictos que se inyectan drogas vía intravenosa.
Comienza la transmisión del SIDA a finales de los años 70`s.

América Latina
Impera una infección moderada en grupos de alto riesgo principalmente varones homosexuales y bisexuales. Observándose una transmisión por transfusión sanguínea importante.
La transmisión se inicio a principios de los 80`s.

Asia y Oceanía
Prepondera la infección en grupos de alto riesgo, sin encontrar evidencias por la transmisión de hemoderivados.
La transmisión se inicio a mediados de la década de los de los 80`s.

Sin embargo recientemente en 1995 la OMS ha descrito la distribución de la epidemia en ocho regiones del mundo y cinco patrones de transmisión del VIH/SIDA. (Ver Tabla 2) En algunas segmentos del mundo como Estados Unidos (EUA) y Europa Occidental, la prevalencia de ocurrencias de enfermos de SIDA en los ulteriores años se ha estabilizado, lo que muestra que la cantidad de recientes casos de SIDA equipara a los fallecimientos. En cambio en otras zonas, como el Sudeste Asiático, se exhibe un aumento exponencial en la actualidad. (15, 16)


CONTEXTO EPIDEMIOLOGICO

Estados Unidos de América, Europa Occidental y Australasia

La transmisión más importante continúa siendo en hombres con prácticas homosexuales y en drogadictos intravenosos (DIV). En esos países la transmisión heterosexual se está incrementando en forma moderada. El SIDA en áreas urbanas esuna causa importante de muerte en adultos jóvenes de 20 a 40años

Latinoamérica y el Caribe

La transmisión heterosexual se ha incrementado en algunos países del Caribe (Haití, República Dominicana), Centroamérica (Honduras) y Sudamérica (Brasil). La seroprevalencia de infección por VIH en mujeres embarazadas en estos países es del 1% al 2%. La mayor transmisión continúa siendo en homosexuales y DIV.

Africa - sur del Sahara


En los países de esta región se estima que ha ocurrido más de la mitad de los casos mundiales de SIDA; la transmisión es principalmente heterosexual y, por lo tanto, existe una elevada transmisión perinatal. El SIDA representa una causa importante de muerte en la población infantil y en los adultos.

Sudeste Asiático

Esta región muestra el crecimiento más rápido de la epidemia en los últimos años y se estiman 2.5 millones de infectados por VIH. La transmisión ocurre asociada principalmente a drogadicción intravenosa y contactos heterosexuales

Resto del mundo

Las regiones con la menor transmisión de los VIH hasta ahora son el Lejano Oriente y el área del Pacífico del Continente Asiático, el centro de Asia, los países de Europa Oriental y el Norte de Africa

En este marco de referencia, lo anterior nos señala, que los esquemas de propagación del SIDA afectan substancialmente a homosexuales, con diversos compañeros sexuales, pero a medida que la epidemia progreso, la transmisión aconteció con mayor inclinación en heterosexuales, que cuentan con un numero de compañeros sexuales reducido. Los estudios epidemiológicos realizados en el mundo, han confirmado reiteradamente que solo hay tres formas de transmisión del SIDA: (a) por el acto sexual de forma heterosexual u homosexual; (b) contacto con sangre y hemoderivados, semen u órganos de donantes y (c) finalmente de madre a hijos, durante o seguidamente después del parto. (17)

La adolescencia aumenta la vulnerabilidad al VIH/SIDA

En la adolescencia, se tiene un patrón de comportamiento impredecible, falta el discernimiento que viene con la edad, por lo común no pueden apreciar las consecuencias adversas de sus actos.
Para los jóvenes, los riesgos de presentar el VIH/SIDA puede ser difícil de comprender. Como el VIH/SIDA tiene un largo periodo de incubación, el comportamiento arriesgado no tiene inmediatamente consecuencias manifiestas. Al mismo tiempo, para una persona joven los costos sociales de prevenir la infección por VIH/SIDA, inclusive la pérdida de la relación, la pérdida de confianza y la perdida de aceptación por parte de los compañeros puede ser un precio demasiado alto que pagar para la mayoría de los adolescentes. Además, muchos jóvenes no están enterados de que se entiende por comportamiento sexual arriesgado. Aún si reconocen el riesgo de contraer el VIH/SIDA, muchos creen que ellos mismos son invulnerables.

En estudios realizados en estudiantes, solo un 26% de estos, varones entrevistados, se consideraban en alto riesgo de contraer el VIH/SIDA, pese que el 48% pensaban que sus amigos estaban en alto riesgo.

Muchos adolescentes experimentan con tipos de conductas arriesgados, sin darse cuenta de las posibles consecuencias adversas. Estos hallazgos ponen de manifiesto el sentido distorsionado de invulnerabilidad al VIH/SIDA de muchos jóvenes. Esta manera de sentir lleva a que muchas personas jóvenes ignoren el riesgo de infección y por lo tanto a que no tomen precauciones.

La madurez cognoscitiva parece estar relacionada con el comportamiento sexual mas libre de riesgo, por ejemplo, las mujeres jóvenes con preparación académica superior tienen más probabilidad de usar anticonceptivos.

En algunos lugares donde la prevalencia de VIH/SIDA es alta, algunas personas jóvenes no se consideran en riesgo, mientras que otros han dicho que si se infectaran, serian otros los responsables y no ellos. Algunos jóvenes hasta ponen en duda la existencia del VIH/SIDA. (20)

En los Estados Unidos investigadores encontraron que los adolescentes infectados por el VIH/SIDA tenían la probabilidad dos veces mayor que los adultos infectados y adoptar un comportamiento de alto riesgo como practica de relaciones sexuales sin protección y compartir con otros la agujas para inyectarse drogas. (21)

La sexualidad produce en muchos jóvenes ansiedad y turbación, en parte por que es común que la sociedad misma reaccione de esta manera ante este tema. A’un los jóvenes que saben como protegerse contra el VIH/SIDA suelen carecer de las aptitudes para hacerlo, la ansiedad y la aprensión impiden a menudo que los jóvenes utilicen condones por que para ello se requiere el conocimiento y cooperación de la pareja.

Algunos jóvenes, especialmente las mujeres corren riesgo de contraer VIH/SIDA por tener un sentido de inferioridad o por sentirse incómodos con su sexualidad. A menudo no creen que puedan controlar su comportamiento sexual o anticonceptivo. Niegan que necesiten anticonceptivos o exageran la dificultad de obtenerlos.

Los adolescentes que niegan el riesgo personal que corren de contraer el VIH/SIDA pueden ignorar los mensajes de prevención, descartar su importancia o pensar que ellos no son los responsables de la protección.
La comunicación del VIH/SIDA en la adolescencia

Se reconoce el papel fundamental que juega la comunicación en la adolescencia, principalmente con los padres y amigos, ya que esta influye en la formación y modificación de actitudes y conductas de los jóvenes. (22, 23)

En su mayoría los jóvenes adolescentes son considerablemente sensibles, tocante a la opinión de sus iguales, la percepción de lo que piensan los compañeros tiene por lo común mayor influencia en el comportamiento sexual o en cualquier otro tipo de comportamiento arriesgado, comparado con las opiniones de los padres y otros adultos. De tal forma que se ha observado en estudios que el 29.5% de los jóvenes prefieren hablar con sus amigos, sobre el VIH/SIDA, mientras que un 18.5% recurren a sus maestros, y un 15.7% prefieren no hablar sobre este tema.; cabe destacar que se hace referencia que solo un 4.4% platican con sus padres. (24)

En este aspecto, estudios han revelado que existe un consenso alto en los conocimientos de VIH/SIDA entre los diferentes estratos socioeconómicos y entre géneros. Sin embargo el mayor nivel de consenso fue manifiesto y en el estrato superiores, por lo cual se puede inferir que existe una heterogeneidad, solventada en la diferenciación socioeconómica.(25)

Por lo cual, al diseñar los programas de atención para los adolescentes, se considere el nivel social al que pertenece. Para aquellos del segmento alto las estrategias se dirigirán a los padres a fin de que trasmitan la información a sus hijos, mientras que a los segmentos sociales desfavorecidos, donde los padres no aparecen como interlocutores, acaso la estrategia más segura sea la instrucción entre jóvenes.

Percepción de la sexualidad y el VIH/SIDA en la adolescencia

Como inicio, un aspecto atrayente de descubrir en la percepción de los adolescentes, es que no surge una misma argumentación acerca de lo que se concibe como sexualidad, no obstante, la generalidad de los jóvenes concuerdan llanamente que la palabra sexualidad se vincula con relaciones sexuales. Y por el contrario, es poco frecuente el surgimiento de alguna expresión que vaya a razonar la sexualidad desde un marco más extenso e completo. (26)

Asimismo, las prácticas sexuales en los adolescentes, y las particularidades de éstas y la experiencia de la sexualidad sólo son aceptables de ser ilustradas por ellos, al hacer aludidas a otros jóvenes. Lo anterior, evidencia que las relaciones sexuales en nuestra cultura, y especialmente tocante a los jóvenes, más aún si son mujeres, son una cuestión tabú, vigorosamente afín a la crítica, la intimidación, al reproche y al sigilo. Por otra parte, cuando se hace referencia al hablar acerca del amor, el afecto y lo afectivo que sienten respecto a otra persona, esos sentimientos son valorados referente a la relación de pareja. (27)

Así, es viable concebir una barrera sobre la sexualidad, la cual esta emparentada con la vida íntima, que emerge encubierta, y de alguna manera, fraguada en las experiencias de otros adolescentes; lo que repercute en una situación menos amenazante al hablar respecto de lo que ellos hacen o no hacen, y que implica evitar comprometerse personalmente con el tema.

En cuanto a la percepción de riesgo de contraer el virus VIH, se observan dos perspectivas que parecen vincularse. Una de ellas sustenta que esto puede acontecerle a toda persona en cualquier momento, al mismo tiempo que subsiste el pensamiento de que es poco probable que les ocurra ha ellos mismos. En este sentido, ambas argumentaciones se polarizan. (28)

De lo anterior, se segrega que el contraer el virus se revela en una cuestión fortuita, que acontece sin que las personas logren vaticinar una escenario de riesgo y efectuar conductas designadas a impedir la transmisión del virus. La transmisión del VIH se manifiesta como un hecho tan insubordinado, que emana la conjetura de que no interesa lo que se haga para sortearla, esto puede suceder en cualquier momento, permaneciendo esta situación en manos del destino o del azar. Desde esta perspectiva, los jóvenes no cuentan con suficiente conocimiento del hecho que las personas pueden tomar un papel activo en la prevención de este padecimiento.

Conclusiones

Como epilogo, los adolescentes forman una población en elevado riesgo para adquirir enfermedades de trasmisión sexual, incluyendo VIH; ya que este periodo se yergue como especialmente difícil para los hombres y mujeres jóvenes, dado que se encuentran explorando su sexualidad y experimentan tanto con relaciones del mismo sexo como heterosexuales. Por lo cual, los profesionales de la salud tienen un rol decisivo en este proceso y es aconsejable que se aproveche cualquier consulta o visita de estos, para la promoción de actividades sexuales seguras.

Por otra parte, los cursos o programas sobre educación sexual son un avance trascendente para la formación integral de los adolescentes, en los cuales no solo se brinde información orientada a la prevención de embarazos o de enfermedades de trasmisión sexual, sino también vayan encaminados a la formación de valores positivos sobre una vida sexual segura y responsable.

Y aunque no hay ninguna estrategia contra el SIDA que pueda emplearse en todas partes; la forma de actuar deberá expresar las características epidemiológicas de la infección. No obstante, como casi todas las infecciones por VIH tienen lugar durante la adolescencia, la idea de centrarse en las personas jóvenes se manifiesta como una estrategia decisiva.


¿Podemos evitar
una catástrofe?


Los jóvenes de hoy constituyen la generación del SIDA. Nunca han conocido un mundo sin VIH. Millones de ellos ya han muerto. Pero para los adultos y los jóvenes mismos la epidemia entre estos últimos permanece casi invisible. Para detener la propagación del VIH/SIDA se necesitan estrategias pedagógicas centradas en la juventud.


Más de 60 millones de personas han sido infectadas por el VIH en los últimos 20 años, y aproximadamente la mitad de ellas se infectaron entre los 15 y los 24 años de edad. Actualmente casi 12 millones de jóvenes están viviendo con el VIH/SIDA. Las mujeres jóvenes tienen varias veces más probabilidades que los hombres jóvenes de ser infectadas por el VIH. En casi 20 países de África, 5% o más de las mujeres de 15 a 24 años de edad están infectadas. Estas estadísticas subrayan la urgente necesidad de abordar el VIH entre los jóvenes.









viernes, 21 de mayo de 2010

DIVERSIDAD SEXUAL





La diversidad sexual es un tema polémico y universal. Se encuentra en una etapa de debate incipiente, pero al estar asociado a la sexualidad se remonta como temática a épocas remotas, tanto como la existencia misma del ser humano.
En cualquier circunstancia el individuo se expresa como representante de uno u otro sexo tanto al caminar, al hablar, en los gestos e incluso, aun y cuando se trate de la moda que predomine, si a «Onda Unisex» se refiere, hay casi siempre algún detalle que diferencia a uno y otro sexos.
La sexualidad es una dimensión de la personalidad, el hombre y la mujer son seres sexuados, lo que significa que expresan permanentemente su sexualidad a través de su condición genérica.
Sin embargo, la historia por la que ha atravesado la sexualidad está llena de tabúes y prejuicios. Por lo general, lo que se asocia al sexo, por mucho tiempo se ha considerado pecaminoso, sucio y perturbador.
Tanto es así, que si se hace referencia a una parte del cuerpo humano, por ejemplo las manos, difícilmente existan otros muchos «apelativos» que enmascaren su nombre, cuanto más, se les ha llamado «diestra». Sin embargo, cuando de genitales se habla son múltiples los «sobrenombres», si la referencia es a los genitales femeninos en el caso de la vulva existen formas de nombrarla desde los más infantiles como «conejita o totica», hasta otros que llegan a la vulgaridad y que no vale la pena mencionar. Si se trata de los genitales masculinos al pene, por ejemplo, se le conoce con otros muchos nombres como «pitico», «rabito», en fin, esta situación se ha generado desde nuestras culturas como una forma de ocultar el nombre real o esa parte del cuerpo por considerarlo obsceno.
El nivel de tolerancia, respeto y aceptación de las diferentes formas en que los individuos expresan su sexualidad, son un modo de expresión de la cultura en una sociedad dada.
Desde esta perspectiva, en los diferentes países y comunidades se expresa la sexualidad de acuerdo con las tradiciones y costumbres que practiquen. Dicha afirmación fundamenta la variedad de manifestaciones que ocurren en esta esfera de la vida.
La diversidad sexual enfocada desde el humanismo, coloca a las personas en el centro de su análisis. Si se parte de considerar al individuo como irrepetible se está asumiendo la amplia gama de expresiones que podría manifestar cada individuo.
Vale reconocer que el comportamiento sexual forma parte de una ética que surge del intercambio cotidiano de los miembros de una y otra comunidad. Las normas que conforman y regulan el comportamiento social, van condicionando en cada sociedad lo que es aceptado.
La libertad desde la sexualidad deja implícitos la responsabilidad y el cuidado de cada persona para consigo misma en esta esfera y para con la pareja.



DIVERSIDAD Y ORIENTACIÓN








No existen reglas ni normas absolutas que condicionen las expresiones sexuales. La legitimidad en esta esfera tiene mucho que ver con los patrones de comportamiento asumidos. Calificar como bueno o malo determinado comportamiento estaría en función de lo que cada sociedad asume como adecuado o natural. Las normas en cuanto al comportamiento humano están sometidas a los cambios del contexto, por lo que las sociedades varían sus normas de acuerdo con su evolución histórica.


La diversidad no solo abarca las expresiones sexuales, dentro de ellas se focaliza lo relacionado con la orientación sexual, asociada a la dirección erótica de cada persona, es decir, hacia la atracción en cuanto al sexo y, considera la identidad sexual como otra de sus dimensiones.


La orientación ha sido objeto de polémicos análisis. Esta se manifiesta en tres direcciones: la HETEROSEXUAL que responde a la atracción de un sexo por el otro (del hombre hacia la mujer y viceversa), la HOMOSEXUAL que ubica a las personas que se sienten atraídas sexualmente por otras personas del mismo sexo (del hombre hacia otro hombre, o de la mujer hacia otra mujer), y la BISEXUAL, que identifica a aquellos cuya atracción sexual se inclina tanto hacia el hombre como hacia la mujer.Existen muchos análisis sobre este asunto, lo cierto es que los científicos aún no tienen un acuerdo sobre la naturaleza y origen de estos comportamientos. Se conoce la homosexualidad o la bisexualidad que no son una enfermedad y por tanto no hay nada que curar. Sin embargo, en términos de aceptación o rechazo social, en relación con la homosexualidad y la bisexualidad, existen diferentes actitudes de acuerdo al grado de homofobia (1) que exista en la comunidad de que se trate.


El respeto a la diferencia es un principio humanista, que no es asumido por todas las personas en el mundo, es un asunto de reciente discusión. No obstante, las sociedades necesitan avanzar hacia la comprensión de que la aceptación de la diversidad favorece la integración de los pueblos y sobre todo el acercamiento de los individuos que por sus singularidades resultan minorías.


Los homosexuales y las lesbianas así como los bisexuales, constituyen una minoría frecuentemente cuestionada, son incomprendidos por su preferencia sexual, suelen ser estigmatizados como personas de «dudosa moral», al valorarlos se les asocia por lo general, sin malas intenciones, a personas sin ética, sin vergüenza, sin escrúpulo, antisociales, débiles de carácter.


En contraste con estos criterios prejuiciados, se puede afirmar que no se ha corroborado hasta el momento ninguna de las afirmaciones que asocian la homosexualidad con cualidades negativas y poco apreciadas por las sociedades en general.


La orientación sexual no tiene necesariamente una relación directa con la conducta moral de los individuos. Existen múltiples ejemplos de personalidades destacadas por su quehacer cotidiano, bien sea por su cultura, por su obra literaria o plástica, porque son excelentes profesionales de la medicina o cualquier otra profesión y muchos suelen ser excelentes personas. Solo cabría llamar la atención por los que siendo heterosexuales, que son mayoría, tienen un comportamiento social denigrante y nada tiene que ver con una preferencia sexual diferente.


No tiene justificación la discriminación sexual, sigue solo un camino donde se desvirtúa la naturaleza misma del ser humano. Marginar solo por preferir sexualmente a alguien del mismo sexo, lo cual no daña a nadie y sí proporciona placer y equilibrio emocional a quienes así lo prefieren, no favorece a ninguna sociedad, ni ejerce presión alguna para un intento de cambio en este sentido.


La oportunidad de hombres y mujeres independientemente de su orientación sexual, de participar sin discriminación alguna en los cambios sociales, en la construcción de una sociedad mejor, exenta de miradas cuestionadoras, facilitaría un ambiente social más saludable. La juventud constituye un sector que promueve nuevos valores, acepta el reto de lo nuevo, están en mejores condiciones de promover la tolerancia y el respeto a lo diferente.


Finalmente la identidad sexual es otra dimensión de la diversidad en esta esfera, aquí se agrupan los travestis que son las personas que sienten un deseo especial y permanente por vestirse con prendas del otro sexo y los transexuales que son los que no se sienten identificados con su sexo biológico y que desean ser reconocidos como representantes del otro sexo, es decir, son incoherentes respecto a su sexo biológico y psicológico.



Sobre estas personas también recae cierto rechazo social, por las mismas razones de intolerancia hacia los homosexuales. En este tema hay mucho que esclarecer y debatir. Buscar información al respecto ayudaría a encontrar el camino más adecuado para que todos y todas sientan que están incluidos en la sociedad a la cual pertenecen, y que en ella pueden crear y aportar todo lo que produzca bienestar a los demás y hacer posible un mundo mejor.



(1) Homofobia. Rechazo a las personas con orientación homosexual y bisexual.


HISTORIA DE LA SEXUALIDAD




La organización social –a través del parentesco y la familia- y, también, la organización social económica han incidido fuertemente en lo más privado del ser humano: su sexualidad, regulando el sexo, el placer y la reproducción, incluso, las formas de expresión del amor.
La sexualidad humana es histórica, contextuada. Las culturas sexuales hegemónicas se han basado en autoridades filosóficas, religiosas y médicas y han ido construyendo nuestras nociones y políticas en torno a la sexualidad y variándola, aunque en algunos temas los siglos parecieran no haber pasado.
Las expresiones de las culturas de la sexualidad a través de los tiempos son múltiples, desde la Prehistoria, con las Venus auriñaciences de la prehistoria y los graffiti paleolíticos de las cuevas de Abri Castanet, representando vulvas hace más de diez mil años.

Pareciera que cuando las sociedades eran cazadoras recolectoras; los ciclos de la luna, identificados con la mujer, eran de suma importancia, pero cuando se volvieron agricultores, lo importante pasó a ser el culto al sol y los dioses, masculinos, empezando a desvalorizarse lo femenino, como revelan estudios de los monolitos celtas de Hedgestone.
Siguen ejemplos ya de la historia, como los manuales sexuales chinos de hace cinco mil años, o la destrucción de la momia de Nefertiti, de toda huella de su reinado y del culto a los dioses que en el S XIV A.C ella y su esposo el Faraón impusieron, defenestrando a los antiguos sacerdotes que rendían culto masculino al sol.
Con el sedentarismo la propiedad marcó las relaciones sociales y de género y con el descubrimiento del Bronce, entre mil y dos mil años antes de Cristo, se inventaron las armas, se dieron las guerras y se dio un dominio masculino.
Hacia el 1300 AC se difundió el Decálogo de Moisés, con los mandamientos como no fornicarás, o no desearás a la mujer de tu prójimo, aunque el Rey Salomón, siglos después, tuviera 700 parejas estables además de innumerables amantes.
El manual Taoísta del S II que afirmaba que después de 1,200 relaciones sexuales el emperador se volvía inmortal.
Entre los griegos antiguos, el criterio de tres coitos seguidos marcaba haber llegado a la juventud. El hedonismo grecorromano aceptaba, parcialmente, la homosexualidad, la bisexualidad y el aborto; la etimología de fornicación, derivaba del acto de las trabajadoras sexuales romanas bajo los arcos de puentes (forno) y acueductos.
En la antigua India, los templos tenían ganancias generadas por las sacerdotisas al hacer el amor.
La poligamia se prohibió en la Roma antes de Cristo.
Otros ejemplos de cultura, religión y sexualidad aparecen en el Antiguo Testamento que partía de la tradición hebrea, con el sexo enmarcado en el matrimonio pero considerado tanto una obligación como una alegría; los textos antiguos del Siglo I en Nag Hammardi, Egipto, que evidencian las diferentes creencias y prácticas de los diferentes grupos cristianos, considerados heréticos en el S III, escondidos en parte por los monjes benedictinos y quemados en el S V para dar lugar a la unión del Antiguo y Nuevo Testamento en la Biblia e institucionalizar una sola verdad, una ortodoxia que unió a los Cristianos frente a las persecuciones pero determinó una sola moral sexual y la intolerancia a versiones discrepantes. Esta moral sexual se vio fuertemente determinada por las creencias del S IV mantenidas por San Agustín, el denominado padre de la Iglesia Católica, quien afirmaba que nada hacía descender la mente viril de las alturas a tal grado, como las caricias de una mujer, y se sentía culpable de su experiencia sexual pasada. Para él la sexualidad y la procreación eran inseparables y sostenía que "el deseo sexual es una tendencia animal pero podría ser justificada y orientada hacia el bien, siempre y cuando el acto sexual tuviera como finalidad la procreación".
Con la Biblia, se exhortaba a crecer y multiplicarse, siendo el sexo reproductivo una obligación y el sexo sin hijos, una ofensa o una maldición. Se condenaba así la prostitución, la homosexualidad y la masturbación.
La mujer fue idealizada y admirada, pero circunscrita al rol mujer-madre, santificando sus atributos maternales, nurturantes, de cuidado y expresividad de sentimientos positivos. La Biblia secreta de Santo Tomás dice que "María debe ser excluida por ser mujer, no merecedora de la Vida".
Para historiadores de las religiones, Eva era una diosa de la fertilidad reverenciada, que luego fue maldita al acusársele de causar la muerte y el mal.
Los grupos de poder político y religioso quedaron limitados a hombres y con la instauración del patriarcado reinó la dominación sobre la mujer bajo el pretexto de la protección de la familia.
Aún hoy los Judíos Ortodoxos agradecen a su dios no haber nacido mujeres y en la Muralla de las Lamentaciones se segrega a mujeres de hombres.
En la polarización hedonismo-ascetismo el Cristianismo encontró tierra fértil para desarrollarse y se creó la ética sexual cristiana. San Pablo postuló a la soltería y la abstinencia como ideales y, para la mayoría que no puede lograrlos, propuso el matrimonio como forma de legitimar la pasión y la lujuria.
La figura bíblica de Eva se asociaba con el pecado original, pagando con los dolores de parto. El matrimonio dejó de ser una cuestión civil cuando la Iglesia asumió su jurisdicción y estableció reglas para la conducta sexual, en base a la concepción del sexo como pecado.
Con la fusión de culturas las ideas orientales sobre el espíritu y la vida después de la muerte produjeron ansiedad sobre el comportamiento en la tierra y el ascetismo cobró fuerza.
La religión Canaanita pre-judaica que había prevalecido venerando a dioses de ambos sexos, con diosas de la fertilidad y sacerdotisas, tuvo que cambiar para dar lugar a religiones monoteístas como el dios judío Jahvé, masculino.
En Turquía, Egipto, Africa, Roma, las Islas del Pacífico o las llanuras de Norteamérica, los dioses dejaban de ser masculinos y femeninos o bisexuales y se daba paso a un dios masculino de las religiones nacidas en el Cercano Oriente: el Judaísmo, el Islamismo o el Cristianismo (excepto los Cristianos Gnósticos, cuyo dios es tanto hombre como mujer).
La dominación del hombre tenía que reflejarse también en la religión. La dominación masculina puede también rastrearse a la invasión de los Rusos en Asia, Europa, de India a Irlanda.
Los Indoeuropeos modelaron los roles masculino y femenino. Se trataba de ganaderos peleadores, guerreros, con una economía basada en la fuerza, la dominación, la violencia, el machismo. Las mujeres eran casi esclavas, marginadas de la educación y las esferas de decisión y hasta sujetas a ritos de violación sexual.
En esas épocas, el Papa León VII murió fornicando con una mujer adúltera en el 939; el Papa Clemente II en 1046 cobraba impuestos a las prostitutas aún muertas, que consistían en ceder la mitad de su herencia a la Iglesia; y el Papa Juan XII fue asesinado en 1334 a manos de un marido celoso que lo encontró con su mujer.
El primer cinturón de castidad europeo data de ese S XII y protegía la castidad de la mujer.
El amor romántico vino a reemplazar los acuerdos matrimoniales entre familias. Un tratado medieval recomendaba, para combatir la lujuria, meter un dedo en agua hirviendo o caminar desnudo por un campo de ortigas.
En la Edad Media se descubrió que los exploradores en sus barcos no caían al vacío acabándose el mar en un mundo de monstruos sino que podían extender los imperios surcando los mares. El descubrimiento de la imprenta permitió la difusión de la Biblia en el S XV.
Bajo los Reyes Católicos, España descubrió América y la sífilis comenzó en Europa en 1493, a la vuelta de Colón. Con la conquista Europea de Latinoamérica en el S XV la colonización instauró un sistema de dominación social y sexual, de clases, razas y géneros. La colonización difundió el modelo del machismo, el uso y abuso de las mujeres sin ninguna responsabilidad por la prole.
Con la colonización del Nuevo Mundo se normó una adherencia estricta al sexo matrimonial; el sexo no era un resultado de la naturaleza malvada del hombre, sino un mandamiento divino.
Con los conquistadores vino la evangelización; los españoles vinieron con la Biblia en la mano a enfrentarse a un mundo cultural distinto, que no entendían ni respetaban, considerar a los indígenas como seres humanos sin alma, aunque algo más valorados que los negros a los cuales ni se trataba de adoctrinar.







BIENVENIDA




A través del uso
del Blog se pretende hacer una aproximación al conocimiento de la sexualidad mediante diferentes saberes, tanto históricos, cinetificos y socio-culturales a partir de las sigientes lecturas, notas y videos que encontraras en este espacio.